"Las fotografías publicadas de las habitaciones no se corresponden con la realidad del hotel. Existe una diferencia evidente entre lo que se ofrece en los medios de promoción y el estado real de las instalaciones, lo que genera una expectativa que no se cumple al momento de la estancia.
Adicionalmente, los precios del bar resultan excesivos y poco transparentes, generando una sensación constante de sobrecosto por servicios básicos. A ello se suma una deficiente política de atención al cliente, caracterizada por una falta de disposición para atender reclamos o brindar soluciones adecuadas.
Finalmente, las instalaciones del hotel se perciben antiguas, con un mantenimiento insuficiente y un evidente deterioro, lo cual afecta de manera significativa la experiencia general del huésped. En conjunto, la estancia resulta insatisfactoria y muy por debajo de lo esperado."